DE LUCIO IUVENTIO PÓSTUMO EN MI VILLA LUCENA EN VERONA A SU AMIGO CAYO VALERIO CATULO EN ROMA, SALUD.



S.V.B.E.Q.V[1]

         Querido Catulo, me dirijo a ti en la confianza que me da la amistad que con tu padre tengo y que une a nuestras familias desde tiempo inmemorial.
         Hasta Verona llegan noticias del éxito que los nuevos poetas, entre los que se te incluye, tienen en la urbe, de lo que me congratulo.    
Mi hijo Publio Iuventio Cano, al que seguramente tendrás en tu presencia a la lectura de esta, ha terminado sus estudios de gramática y muestra pasión por la poesía, en la que pretende cultivarse sin descuidar, tal como ha prometido, el resto de materias. Por ello le he enviado a Roma para completar su formación. Si no es carga para ti, me gustaría encomendártelo, pues en todos los sentidos deseo, como cualquier padre quiere para su hijo, que esté siempre con los mejores. Se que contigo y tus amistades el que va a dejar de ser un niño estará en buenas manos, aprenderá y tendrá a su alcance las más recomendables  relaciones en la ciudad. Te enviaré, si aceptas, poder suficiente para que contrates o compres a un buen rétor y lo que tú estimes necesario. Mi procurador en Roma te proveerá en mi nombre de los fondos suficientes. 
Te agradezco de antemano el cumplimiento de la solicitud que te hago en esta misiva, que mando enviar antes de las parentalia para no incomodar con cosas de los vivos a los muertos que se honran,  asegurándote que lo mismo haré yo cuando las tuyas viere.
 Los ecos del escándalo del sacrilegio de la fiesta de la Buena Diosa y el juicio han llegado hasta Verona. ¿Qué cabe esperar de los populares? Ni  respetan a los dioses ni lo hacen entre sí. ¿No quieren acaso acabar, con el apoyo del pueblo,  con la hegemonía de la clase senatorial y la nobleza?
 Aquí ha sorprendido mucho que sea uno de esa facción política, y además de una de la mejores familias de Roma, Clodio, el que haya protagonizado tan lamentable episodio poniendo en evidencia a la mujer de César, con el que tu padre tiene gran amistad pese a ser uno de los máximos representantes de ese partido. Claro que tampoco es de extrañar pues es, según dicen, desordenado hasta en el vestir. Será tal vez querido Catulo que me estoy haciendo viejo y nada entiendo de las nuevas modas de los jóvenes de cíngulos caídos y togas mal plegadas. Incluso aquí, en Verona, los hay que, imitando el estilo de Julio, que se está convirtiendo en el hombre más famoso de Roma, se peinan con el cabello hacia delante. Si ellos supieran, me decía el otro día tu padre, que se peina así para ocultar su prematura e incipiente calvicie...  Se comenta que se hace aplicar para remediarla sangre de salamandra. En fin, como dijo Cicerón,  «o tempora o mores».  

      Espero que en tu contestación me cuentes de primera mano lo que se dice por el Foro. 

       Mi querida esposa y mi hijo, tu amigo de la infancia, Marco Iuventio Primo te envían muchos recuerdos. Saluda de nuestra parte a nuestro querido paisano Quinto Cornelio Nepote, que en su día hizo por ti lo que hoy te pido que hagas por Publio.

Vale

a.d. III Id. Feb. DCXCII ab urbe condita [2]
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[1] S.V.B.E.Q.V.( si vales bene est ego quoque valeo): «si estás bien me alegro, yo estoy bien».
[2] 11 de febrero del 61 A.C.

A Ángela (A mi hija, en su 18 cumpleaños) Seguidilla

Unos versos te escribo
niña querida,
y un poema recito
por seguidillas.

Por seguidillas canto
en  este día
porque te quiero tanto
pequeña mía

que aunque mayor te veas
por cumplir años
para mi eres mi nena,
no me hago cargo.

Felicidades niña,
hoy es tu día
Felicidades mi alma,
por seguidillas

Negaciones

No somos como somos por auto-afirmarnos, sino por negarnos. Somos el resultado histórico histórico de múltiples negaciones

¡Escúchame Muerte!

(A mi madre... veinte años sin ella)

—Escúchame Muerte, pues sé que me oyes, esta vez quiero hablarte; no habrá gritos, llantos ni gemidos como antes
—...
—Aunque tu respuesta sea el silencio te lo voy a decir, sereno. Ya me olvidé de tus besos secos, tu caricia áspera, tu sonrisa sin labios, tu lengua de gelatina, tus dientes negros de degüello sedientos de sangre y sesos, de tus manos sarmentosas que cuelgan de interminables y constrictores brazos inmisericordes, de los que se puede alguna vez huir pero nunca escapar, de tu sexo afilado, sucio, que entró en mí hasta la arcada y el desgarro, y de tus hediondos pies mojados sobre mi cabeza que inundaron mis ojos de llanto cuando abusaste de mí, violándome y dándome zarpazos en el pecho y el corazón. Aunque conservo secuelas en el alma ya no te guardo rencor, pero cuando llegue el momento y vuelvas por mi casa quiero que me dejes mirarte a la cara, a los ojos vacíos y pedirte que sea a mí a quien lleves contigo.
—...

—¿No contestas? ¡Vamos!, ¡di algo!, ¡tú no puedes tener miedo! Cuando sea la hora, escógeme a cambio de mi perdón.

(Fragmento de Autista está ahora desconectado )

No sólo ser buena...

El bellísimo y barbilampiño Plubio Clodio Pulcro, de los Claudio de toda la vida, se coló a lo Mecano en la fiesta de la Bona Dea vestido de mujer,  mas su voz masculina le traicionó, fue descubierto y salió huyendo poniendo en evidencia a la organizadora,  la esposa del Pontífex Maximus, que no era otra que Pompeya Sila, la mujer de César,  lo que unido a los rumores sobre su romance con  Clodio, que junto con su hermana Clodia, los Antonios y Celio, eran los "enfants terribles" de Roma, llevó al pontífice a demandar al adonis por el sacrilegio cometido y a divorciarse de su mujer. No pudo aportar prueba alguna de que el intruso fuera Clodio, por lo que salió absuelto, pero siguió adelante con la disolución de su matrimonio pues -afirmó- "la mujer de César no sólo tiene que ser buena, sino parecerlo"

Declaración

-¿Me quieres?
- Sí -¿De veras?, es que ya no me lo dices.
-Te quiero lo que puedo... lo que me dejan los años, lo que permiten tus ganas, lo que me da con mis fuerzas, te quiero, cariño, lo que nos queda

El circo

-Tenemos montado un buen circo -dijo el padre al llegar a casa desde su negocio casi ahogado entre brotes verdes.
-¡Qué suerte, Papá!
-No creas hijo, los circos no siempre son alegres.

Otro Otoño

Hoy, como siempre, se repetirá la lucha a pie de igualdad entre la oscuridad y la luz, que resultando malherida se irá tornando cobriza.

El lobo y las cabrillas, ¿mi último balido?

El ministro, tras la salida del Consejo, se despojó definitivamente de la piel de cordero y de su apariencia progresista con la que, como en el cuento de las cabrillas, se envolvía. Le habían aprobado sus nuevas leyes penales. Con lágrimas en los ojos se detuvo ante los cuadros  de su padre y del general y murmuró: ¡Os lo debía. por España!
En las calles, las cabrillas confiadas, seguían adormecidas,y sin temor pensando que no había peligro, sin ser conscientes de que un balido libre en un medio público podía ser castigado como alteración del orden, como un atentado.

19

Diecinueve años, diecinueve de compartir techo, cama y macarrones, diecinueve años, diecinueve, de noches sin dormir y de profundos sueños, diecinueve de risas y llantos, diecinueve de preocupaciones y de vivir despreocupado, diecinueve años, diecinueve, de matrimonio. Ahora, ¿a por el resto de la vida?, ¿quieres?

Cuestión de... Distancia

- Ya sé quien es tu padre - le dijo un amigo a mi hijo.
- ¿Ah, sí?
- Sí, es ese que se  sienta junto al árbol en la piscina que parece joven y luego te acercas y ves que es viejo.

Movilidad invertida

Aprovechando las oportunidades de "movilidad exterior", con gran regocijo, felicitándose por su suerte,  y sin un peso en el bolsillo, el joven españolito aterrizó en Quito.

Al poco tiempo de estar allí, no sabe si por el clima, la alimentación escasa, pues no hacía pesos con qué comer, el JASP (Joven aunque Sobradamente Preparado) enfermó y acudió a uno de los servicios de urgencia de la mitad del mundo. Al acercarse a un mostrador  la enfermera le dijo: "Como no hable usted más claro... ¡parece mentira que hablemos el mismo idioma!. Tras explicarse, le indicó que esperase su turno en la  Sala, y nada más sentarse, pudo oír a uno de los pacientes murmurar: "Estos galleguitos, se presentan aquí sin un peso y quieren medico gratis, nos saturan las urgencias, quieren trabajo... ¿por qué no se quedaron en su tierra?". En ese momento, recordó haber oído decir lo mismo a algún compatriota en alguna sala de aquel hospital de Madrid...  sí hombre, ese que cerraron, el Cardiológico.

Verdad verdadera

En un momento dado piensas que estás perdiendo la juventud, luego te das cuenta de que lo que se te va es la vida

De comparaciones, poetas y locos

Soy relativamente pobre pero, sin duda, más rico que la mayoría de la gente que hay en la tierra. Con la inteligencia ocurre algo parecido, como siempre se ha dicho, o como alguien que no recuerdo, tal vez Cela, cuando le preguntaron si se consideraba inteligente dijo: "si me analizo, no; si me comparo, si". Con mi poesía también sucede, al igual que con mi prosa, pues siempre será mejor que la de quien no escribe; y es que, en suma, como decía mi padre, con dicho prestado, de esto sí que estoy seguro, "de poetas y locos todos tenemos un poco", sólo hay que mirar alrededor y compararse. Todo esto, que parece obvio, es seguido al pie de la letra por nuestros políticos, de ahí lo de "y tú más".

Empollones

Al Padre Mindán, jesuita singular, filósofo, mente privilegiada y Rector del internado Ramiro de Maeztu  donde tuve la suerte de estudiar y vivir un tiempo, no le gustaban los empollones y así me lo hizo saber un día:  Los jóvenes inteligentesdecía— son los que saben  sacar tiempo para divertirse y para estudiar; son esos que sacan buenas notas sin ser repelentes, siendo admitidos y queridos por el grupo. Sólo ellos contarán con los conocimientos y la experiencia necesarias para dirigir la sociedad.

Me acuerdo ahora de él al oír hablar a la máxima autoridad con problemas graves de dicción, o a una de sus manos (no sé si la derecha o la izquierda) trabarse sin cesar al dar un discurso sobre una difusa simulación diferida o a uno de sus pies no tener más información de algo de lo que debería estar perfectamente informado.  ¿Estos son los que tanto criticaban a los "sin estudios ni formación" de antes? No nos sirven, ni éstos empollones ni aquellos ignorantes.

Freelance

Apareció por el pueblo con cierto aire capitalino y un discurso algo ególatra. Llevaba un tiempo con su monólogo, escuchándose,  y no pudo aguantar más.

— Pero, ¿tú a que te dedicas —le interrumpió.
— ¿Yo? Yo soy freeance, ¿y tú? 
— Yo, rural woman —le contestó tendiéndole la mano, al tiempo que no pudo evitar pensar: "vaya, así que  otro autónomo, ¿eh?".

Rutina

A mi lo que me gusta es la rutina: llegar a casa del trabajo, pillar algo de la nevera, leer, cenar, ver la serie de turno y dormirme mientras la veo, levantarme, trabajar, y así hasta el viernes, tomar unas cañas, hacer planes para el finde y terminar no haciendo nada, y caerme en el lunes. Claro que pasado un tiempo me aburro, entonces rompo con la rutina, salgo por ahí hasta terminar reventado y, de puro cansancio, deseo la vuelta a mi  rutina.

A Belén

Canciones y más canciones
 y vino, hasta la embriaguez, 
son recuerdos del camino, 
del camino de Belén.
 El corazón en un puño
 y la garganta atorada
 son mis sentimientos hoy
 hacia mi tierra añorada.

De tanto amar


De tanto amar, amor, de tanto amar,
te quise hasta con defectos,
era todo tan perfecto,
ay mi amor, de tanto amar.

De tanto amor, y amar, de tanto amor
me olvidé hasta de mi mismo
y me entregué a tu egoísmo
por tanto amar y amar, amor

De tanto amar, amor, de tanto amar
yo fui quemando mi vida
y el cansancio se hizo herida
¡ay mi amor, de tanto amar!