A Ángela (A mi hija, en su 18 cumpleaños) Seguidilla

Unos versos te escribo
niña querida,
y un poema recito
por seguidillas.

Por seguidillas canto
en  este día
porque te quiero tanto
pequeña mía

que aunque mayor te veas
por cumplir años
para mi eres mi nena,
no me hago cargo.

Felicidades niña,
hoy es tu día
Felicidades mi alma,
por seguidillas

Negaciones

No somos como somos por auto-afirmarnos, sino por negarnos. Somos el resultado histórico histórico de múltiples negaciones

¡Escúchame Muerte!

(A mi madre... veinte años sin ella)

—Escúchame Muerte, pues sé que me oyes, esta vez quiero hablarte; no habrá gritos, llantos ni gemidos como antes
—...
—Aunque tu respuesta sea el silencio te lo voy a decir, sereno. Ya me olvidé de tus besos secos, tu caricia áspera, tu sonrisa sin labios, tu lengua de gelatina, tus dientes negros de degüello sedientos de sangre y sesos, de tus manos sarmentosas que cuelgan de interminables y constrictores brazos inmisericordes, de los que se puede alguna vez huir pero nunca escapar, de tu sexo afilado, sucio, que entró en mí hasta la arcada y el desgarro, y de tus hediondos pies mojados sobre mi cabeza que inundaron mis ojos de llanto cuando abusaste de mí, violándome y dándome zarpazos en el pecho y el corazón. Aunque conservo secuelas en el alma ya no te guardo rencor, pero cuando llegue el momento y vuelvas por mi casa quiero que me dejes mirarte a la cara, a los ojos vacíos y pedirte que sea a mí a quien lleves contigo.
—...

—¿No contestas? ¡Vamos!, ¡di algo!, ¡tú no puedes tener miedo! Cuando sea la hora, escógeme a cambio de mi perdón.

(Fragmento de Autista está ahora desconectado )

No sólo ser buena...

El bellísimo y barbilampiño Plubio Clodio Pulcro, de los Claudio de toda la vida, se coló a lo Mecano en la fiesta de la Bona Dea vestido de mujer,  mas su voz masculina le traicionó, fue descubierto y salió huyendo poniendo en evidencia a la organizadora,  la esposa del Pontífex Maximus, que no era otra que Pompeya Sila, la mujer de César,  lo que unido a los rumores sobre su romance con  Clodio, que junto con su hermana Clodia, los Antonios y Celio, eran los "enfants terribles" de Roma, llevó al pontífice a demandar al adonis por el sacrilegio cometido y a divorciarse de su mujer. No pudo aportar prueba alguna de que el intruso fuera Clodio, por lo que salió absuelto, pero siguió adelante con la disolución de su matrimonio pues -afirmó- "la mujer de César no sólo tiene que ser buena, sino parecerlo"

Declaración

-¿Me quieres?
- Sí -¿De veras?, es que ya no me lo dices.
-Te quiero lo que puedo... lo que me dejan los años, lo que permiten tus ganas, lo que me da con mis fuerzas, te quiero, cariño, lo que nos queda

El circo

-Tenemos montado un buen circo -dijo el padre al llegar a casa desde su negocio casi ahogado entre brotes verdes.
-¡Qué suerte, Papá!
-No creas hijo, los circos no siempre son alegres.

Otro Otoño

Hoy, como siempre, se repetirá la lucha a pie de igualdad entre la oscuridad y la luz, que resultando malherida se irá tornando cobriza.

El lobo y las cabrillas, ¿mi último balido?

El ministro, tras la salida del Consejo, se despojó definitivamente de la piel de cordero y de su apariencia progresista con la que, como en el cuento de las cabrillas, se envolvía. Le habían aprobado sus nuevas leyes penales. Con lágrimas en los ojos se detuvo ante los cuadros  de su padre y del general y murmuró: ¡Os lo debía. por España!
En las calles, las cabrillas confiadas, seguían adormecidas,y sin temor pensando que no había peligro, sin ser conscientes de que un balido libre en un medio público podía ser castigado como alteración del orden, como un atentado.

19

Diecinueve años, diecinueve de compartir techo, cama y macarrones, diecinueve años, diecinueve, de noches sin dormir y de profundos sueños, diecinueve de risas y llantos, diecinueve de preocupaciones y de vivir despreocupado, diecinueve años, diecinueve, de matrimonio. Ahora, ¿a por el resto de la vida?, ¿quieres?

Cuestión de... Distancia

- Ya sé quien es tu padre - le dijo un amigo a mi hijo.
- ¿Ah, sí?
- Sí, es ese que se  sienta junto al árbol en la piscina que parece joven y luego te acercas y ves que es viejo.

Movilidad invertida

Aprovechando las oportunidades de "movilidad exterior", con gran regocijo, felicitándose por su suerte,  y sin un peso en el bolsillo, el joven españolito aterrizó en Quito.

Al poco tiempo de estar allí, no sabe si por el clima, la alimentación escasa, pues no hacía pesos con qué comer, el JASP (Joven aunque Sobradamente Preparado) enfermó y acudió a uno de los servicios de urgencia de la mitad del mundo. Al acercarse a un mostrador  la enfermera le dijo: "Como no hable usted más claro... ¡parece mentira que hablemos el mismo idioma!. Tras explicarse, le indicó que esperase su turno en la  Sala, y nada más sentarse, pudo oír a uno de los pacientes murmurar: "Estos galleguitos, se presentan aquí sin un peso y quieren medico gratis, nos saturan las urgencias, quieren trabajo... ¿por qué no se quedaron en su tierra?". En ese momento, recordó haber oído decir lo mismo a algún compatriota en alguna sala de aquel hospital de Madrid...  sí hombre, ese que cerraron, el Cardiológico.

Verdad verdadera

En un momento dado piensas que estás perdiendo la juventud, luego te das cuenta de que lo que se te va es la vida

De comparaciones, poetas y locos

Soy relativamente pobre pero, sin duda, más rico que la mayoría de la gente que hay en la tierra. Con la inteligencia ocurre algo parecido, como siempre se ha dicho, o como alguien que no recuerdo, tal vez Cela, cuando le preguntaron si se consideraba inteligente dijo: "si me analizo, no; si me comparo, si". Con mi poesía también sucede, al igual que con mi prosa, pues siempre será mejor que la de quien no escribe; y es que, en suma, como decía mi padre, con dicho prestado, de esto sí que estoy seguro, "de poetas y locos todos tenemos un poco", sólo hay que mirar alrededor y compararse. Todo esto, que parece obvio, es seguido al pie de la letra por nuestros políticos, de ahí lo de "y tú más".

Empollones

Al Padre Mindán, jesuita singular, filósofo, mente privilegiada y Rector del internado Ramiro de Maeztu  donde tuve la suerte de estudiar y vivir un tiempo, no le gustaban los empollones y así me lo hizo saber un día:  Los jóvenes inteligentesdecía— son los que saben  sacar tiempo para divertirse y para estudiar; son esos que sacan buenas notas sin ser repelentes, siendo admitidos y queridos por el grupo. Sólo ellos contarán con los conocimientos y la experiencia necesarias para dirigir la sociedad.

Me acuerdo ahora de él al oír hablar a la máxima autoridad con problemas graves de dicción, o a una de sus manos (no sé si la derecha o la izquierda) trabarse sin cesar al dar un discurso sobre una difusa simulación diferida o a uno de sus pies no tener más información de algo de lo que debería estar perfectamente informado.  ¿Estos son los que tanto criticaban a los "sin estudios ni formación" de antes? No nos sirven, ni éstos empollones ni aquellos ignorantes.

Freelance

Apareció por el pueblo con cierto aire capitalino y un discurso algo ególatra. Llevaba un tiempo con su monólogo, escuchándose,  y no pudo aguantar más.

— Pero, ¿tú a que te dedicas —le interrumpió.
— ¿Yo? Yo soy freeance, ¿y tú? 
— Yo, rural woman —le contestó tendiéndole la mano, al tiempo que no pudo evitar pensar: "vaya, así que  otro autónomo, ¿eh?".

Rutina

A mi lo que me gusta es la rutina: llegar a casa del trabajo, pillar algo de la nevera, leer, cenar, ver la serie de turno y dormirme mientras la veo, levantarme, trabajar, y así hasta el viernes, tomar unas cañas, hacer planes para el finde y terminar no haciendo nada, y caerme en el lunes. Claro que pasado un tiempo me aburro, entonces rompo con la rutina, salgo por ahí hasta terminar reventado y, de puro cansancio, deseo la vuelta a mi  rutina.

A Belén

Canciones y más canciones
 y vino, hasta la embriaguez, 
son recuerdos del camino, 
del camino de Belén.
 El corazón en un puño
 y la garganta atorada
 son mis sentimientos hoy
 hacia mi tierra añorada.

De tanto amar


De tanto amar, amor, de tanto amar,
te quise hasta con defectos,
era todo tan perfecto,
ay mi amor, de tanto amar.

De tanto amor, y amar, de tanto amor
me olvidé hasta de mi mismo
y me entregué a tu egoísmo
por tanto amar y amar, amor

De tanto amar, amor, de tanto amar
yo fui quemando mi vida
y el cansancio se hizo herida
¡ay mi amor, de tanto amar!